pecho de lata
dientes de marfil
que te salieron en abril.
Vas por ahí
apuntando con tu fusil
a pequeños, a mayores
y hasta a los apuntadores.
Menos mal
dejaste de disparar
te hiciste albañil
para poder ser feliz.
coger la foto de mis padres, cuando el tonto de Tobby, el perro de la abuela, se chocó contra mí y una bola de cristal con nieve y un Papá Noel dentro se cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. A la vez que la bola caía hacia el suelo, yo me hize pequeña y subí volando hasta la repisa de la chimenea. Mis piernas se movían involuntariamente y, sin yo quererlo, atravesé otra de las bolas de cristal. Miré hacia atrás y vi a Tobby, mirándome, parecía alegre y todo, y luego chupó el cristal. Las bolitas que simulaban la nieve lo cubrían todo y empezaban a hundirme. Al otro lado de la bola había un lugar con piedras y sin nieve. Intenté andar hacia allí, pero no podía, a cada paso que daba me hundía. Así que, para algo me serviría la medalla de oro en el campeonato del colegio, cogí airey me "sumergí". Cuando salí a tomar aire, me di cuenta de que ya había llegado al caminito. Cuando lo vi antes, me pareció que estaba muy lejos, pero me di la vuelta, y vi el agujero por donde me había metido casi en mis pies. ¿Qué había pasado? Donde estaban las piedras, era un camino que llevaba a una casa.¡Había leído tantos cuentos de casas con personas malvadas dentro: Hansel&Gretel, Ricitos de oro...! Pensé en darme la vuelta, para qué negarlo, pero al fin y al cabo las historias son solo eso, historias. Entré y allí había una señora, vestida de rojo que me miraba sin parpadear.
RACE ON RICE
CARRERA EN EL ARROZ
Y así sigue siendo, cinco años después, incluso el día de la comunión de Cintia, ella ayudó a su padre y a su madre con Daniel, Beatriz y Diana.
Los zapatos de mamá