Junio 2011
¡¡Nuevo número del periódico literario!! Brujas en nuestra sección de "Mitos y leyendas", un nuevo acertijo como cada mes y una frase sobre amor y guerra, para darle vueltas a la cabeza. Para descubrirlo haz click sobre "Periódico Literario", que se encuentra en la parte de arriba del blog.
domingo, 2 de enero de 2011
lunes, 25 de octubre de 2010
NUESTRO CANAL EN YOU TUBE
Hola. El video que veis arriba es la bienvenida a nuestro canal de You Tube. Iremos colgando videos con nuestros cuentos, de marionetas o de dibujos. Serán los cuentos que publiquemos aquí. Esperamos que os guste como son los videos, espero que divertidos. Si quereis comentarnos algo podeis mandarnos un correo, que ya sabéis, pero os lo recuerdo, cuentosinfantilesoriginales@gmail.com Aquí teneis la dirección de nuestro canal, donde también podeis comentar los videos: http://www.youtube.com/user/Cuentosoriginales
viernes, 8 de octubre de 2010
NUEVO PREMIO NOBEL DE LITERATURA
Mario Vargas Llosa se ha convertido hoy en el sexto español en ganar el Premio Nobel de Literatura. Mario nació en Araquipa, Perú en el año 1936. Allí vivió con su familia hasta su primer año, cuando su abuelo fue nombrado cónsul honorario del Perú en Bolivia. Toda su familia se mudó a Cochabamba, en Bolivia. Años después, volvieron a Perú, a Piura. Cuando tenía diez años, se mudaron a Lima. En 1953, ingresa en la Universidad nacional de San Marcos, donde estudió Derecho y Literatura. En 1993 adoptó la nacionalidad española.

Obras más importantes:
- La ciudad y los perros, 1963
- Conversación en la Catedral, 1965
- La tía Julia y el escribidor, 1977
- ¿Quién mató a Palomino Molero?, 1986
- Lituma de los Andes, 1993, galardonado con el Premio Planeta
- Travesuras de niña mala, 2006
- Sueño del celta, 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010
SEAFORD SENIOR HIGH SCHOOL
LA NUEVA CAPITANA Rachel estaba nerviosa. La señora Douglas tenía el rostro de una persona de treinta años, pero en realidad, superaría los cincuenta. Tenía el pelo corto, teñido de rubio y llevaba un chándal azul con una gran S en el pecho: Seaford Senior High School.
-Tú debes ser Rachel, la nueva en el Instituto.
-Sí,-Dijo Rachel, desde la puerta del gimnasio-usted es la señora Douglas.
-Sí, venga, no te quedes ahí parada. Hazme un número, el de tu antiguo Instituto.
-Vale.
Entonces, Rachel empezó a hacer el número estrella de su antiguo Instituto.
-¡Dame una M, dame una U, dame una S, dame una I, dame una C! ¡Muuuuusic!
Entre voltereta y voltereta, Rachel cantaba, sin que su voz cambiara cuando estaba boca abajo, el himno de su antiguo Instituto. Su padre era un gran abogado y su madre no trabjaba. "Motivos de trabajo", alegaron sus padres cuando les dijeron a Rachel y a Matt, su hermano, que debían mudarse de estado, de una gran ciudad como es Seattle a pueblo cercano a Nueva York llamado Seaford.
-¡Perfecto!-Dijo la señora Douglas, aplaudiendo, al igual que todas las animadoras.-¡Perfecto! ¡Ven, Rachel, acercate.
Cuando Rachel se acercó, la señora Douglas la agarró por el brazo y la llevó fuera del gimnasio, entre los murmullos de las animadoras.
-El año pasado se fue del Instituto la capitana de las animadoras, Queen. Desde entonces he buscado entre las que quedaban una buena capitana, pero no he encontrado ninguna, excepto a tí.
-¿Yo? ¿Capitana? Pero...
-Pero nada. El Instituto Music te curtió bien, pero yo quiero curtirte más. Eres un pequeño diamante y te mueves como una santimbanqui profesional-Dijo la señora Douglas, con una sonrisa en el rostro-.¿Crees que llevas un azulejo dentro?
-Sí, creo que sí, señora Douglas. Gracias por confiar en mí y en mis posibilidades.
-La chica nueva se va a presentar a animadora.-Dijo Sharon a su hermano Jason.-Es muy guapa.
-Me da igual, estoy centrado en el atletismo.
-Que sepas que no todo en la vida es correr, también hay que disfrutar, a pesar de que el señor Cat os diga lo contrario. Anda, pasate a ver los ensayos, ya no solo por la chioca nueva, si no por mí.
-¿Te has apuntado al club?
-Sí, por fín me he decidido.
-Me parece estupendo. Claro que te voy a ver.
-A las cuatro, ni un minutos más ni uno menos.
-Allí estaré.
-Os presento a la nueva capitana de las animadoras, Rachel.
La sorpresa se notaba en todas y cada una de las caras de las animadoras.
-¿Ella?-Exclamó Amy, una chica pelirroja, repetidora de 2º curso por tercera vez, levantandose de la butaca de la grada.-¡Si acaba de llegar! Si ella es la capitana, yo dejo el club.
-Muy bien, ya puedes irte.-Contestó la señora Douglas. Algunas animadoras abrieron los ojos en señal de felicidad. Rachel también los abrió a la vez que bajaba la cabeza, esta vez en señal de vergüenza. -Ahí tienes la puerta.
Amy bajó hasta la pista, miró a la señora Douglas y después a Rachel. A los pies de ésta tiró sus pompones azules oscuros.
-Ya tienes pompones, Rachel. Tenemos que reducir gastos.
Rachel se agachó y cogió los pompones.
-¡Señora Douglas, las cuatro!
-Muy bien. Comencemos el ensayo. ¡Jason, qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo!
El chico entró al gimnasio y se sentó arriba del todo. Sharon subió y le contó lo que había ocurrido con Rachel y con Amy y quién era Rachel y quien era Amy...
-¡Sharon! ¡Venga! ¡A calentar!
-Voy.
-Venga, talones, chicas, el campeonato se acerca, ¿no es así Jason?
-Así es, señora Douglas.
martes, 24 de agosto de 2010
LOS OJOS DE LA BIBLIOTECA
Ciudad de Portada, 26 de julio de 3184
Querido diario:
Hoy ha sido un día muy cansado, para empezar, me despertó la limpiadora que venía a abrillantar la biblioteca con su enorme retaila de productos de limpieza, perfumados con aromas cítricos. Estaba encerando la estantería de libros de cocina, que es el lugar donde yo duermo, cuando empezó a ojear uno de los libros. ¡Que susto me llevé a ver sus grandes ojos tan cerca de mi! Me levanté del libro de Caperucita Roja (Edición Limitada), que es mi cama, muy sobresaltada, pero me volví a dormir. Más tarde, cuando llegó la bibliotecaria, la Señorita Hudson, encendió el ordenador y yo salí de mi pequeño escondrijo para empezar el día. Cogí mi bata y me dirigí hacia los servicios me lavé la cara y me fui a desayunar. Mmmm, un delicioso trozo de pan con queso de cabra me esperaba en la pequeña mesa-portalápices. Después de terminar mi trozo de queso me fui a la zona infantil. Yo sé leer, pero lo de leer libros más grandes que yo, no me gusta. Prefiero los libros de niños pequeños, que no cuestan leer, porque tienen las letras del tamaño de mi cabeza. Me cogí un libro que se llamaba: "¡Todo el mundo va!" ¡Qué final tan inesperado. Después, el señor Clapton, el novio de la señorita Hudson, la recogió para ir a comer. ¡Por fin estaba sola de nuevo! Corrí hasta llegar a la sección de libros de viajes. Cada día visitaba un país, sin moverme de mi casa. Acabé de leer el libro a las cinco, hora en la que la señorita Hudson tendría que abrir, pero en su lugar abrió una señora mayor. Llevaba un cartel en el bolsillo de la camisa. Para leerlo me puse mis gafas y vi que ponía: Señora Doyle. Bibliotecaria de sustitución. ¿Sustitución? ¿Qué era eso? Para saberlo, corrí hasta la estantería dónde están todos los diccionarios. Cogí uno y busqué. S, su, sus... ahí estaba, sustitución. Leí en voz baja la definición: Acción y efecto de sustituir. ¿Pero qué era sustituir? Encontré sustituir: Poner a algo o alguien en lugar de una persona o una cosa. Entonces...la señorita Hudson debe estar enferma y la señora Doyle la sustituye. A las seis llegó una niña con un montón de libros para devolver.
-Hola.
-Hola pequeña. ¿Te has leído todos esos libros?
-Sí. ¿Dónde está la señorita Hudson?
-Está de viaje, pero yo la sustituyo, si te puedo ayudar yo.
-No, da igual. Aquí tiene sus libros.
La niña se fue corriendo y parecía muy triste, al igual que la Señora Doyle. Decía:"¿Por qué seré de sustitución y no una bibliotecaria más, a la que todos los niños quieren?" Me dió mucha pena. A las ocho y media, la señora Doyle se iba a ir y grité, con tadas mis fuerzas: ¡¡Espereeee!! ¡¡Espereeeeeeee!! Parecía que no me oía, así que me apresuré a llegar hasta ella y cuando llegué, le tiré del pantalón. gritó, a la vez que corría hasta el mostrador y se subía a él.
-Un...un...ratón.
-Una ratona, si no le importa.
-¡Y habla! ¡Esto debe ser una alucinación!-Dijo la mujer, frotandose los ojos.
-No, soy de verdad, me llamo Abie, Abie Pérez. Mi primo es español, Ratón Pérez.
-Yo... yo soy... la señora Doyle.
-Ya lo sé, lo he leído de su cartel.
-¿Sa-sabes leer?
-Sí, claro. Vivo aquí desde que tenía un mes.
-¿Y qué quieres de mí?
-Sólo quería decirte que aunque los niños no te digan que te quieren, poco a poco te irán cogiendo cariño y cuando vuelva la señorita Hudson, se sentirán muy mal porque usted se ha ido.
-Sí, supongo que tienes razón.
-¿Le puedo pedir un favor?
-Sí, claro, por supuesto-En ese momento se bajó del mostrador, ya no me tenía tanto miedo-. Tú dirás.
-¿Ves esa sección? ¿La de libros de cocina?
-Sí, la veo.
-Bien, esa es mi cama. Lo que pasa es que cuando llega la limpiadora, todos días, los ojea, y me asusto.
-¿Y qué quieres que yo haga?
-Que me proteja, además he pensado cómo.
-¿Cómo?
-Vaya a la papelera y coja una caja.
Ella, muy obediente, fue.
-Vale, ahora, cójame.
-¿Qué te coja?
-Sí venga.
Ella, aunque con cara de asco, me cogió.
-Vamos a la sección de cocina.
Cuando llegamos, me dejó en una valda.
-Ahora busque el libro "Soufflés para inexpertos".
-Aquí está.
-Lléveme hasta él.
Me subió y yo aparté el libro.
-Ponga la caja al fondo, por favor. Y ábrala.
-Vale.
Lo hizo.
-Ahora, por favor, métame.
-Vale.
-¡No me cierre, que mañana no puedo salir!
-Perdona.
-Muchas gracias, señora Doyle. A partir de ahora, esta será mi casa, puede venir a tomar un té cuando quiera.
-Con mucho gusto. Hasta mañana, Abie.
-Adiós.
Y así es como ha sido mi día, el día en el que he conocido a la Señora Doyle, mi salvadora y mi cuidadora, espero que por mucho tiempo, que la señorita Hudson se merece unas largas vacaciones.
ABIE PÉREZ
Querido diario:
Hoy ha sido un día muy cansado, para empezar, me despertó la limpiadora que venía a abrillantar la biblioteca con su enorme retaila de productos de limpieza, perfumados con aromas cítricos. Estaba encerando la estantería de libros de cocina, que es el lugar donde yo duermo, cuando empezó a ojear uno de los libros. ¡Que susto me llevé a ver sus grandes ojos tan cerca de mi! Me levanté del libro de Caperucita Roja (Edición Limitada), que es mi cama, muy sobresaltada, pero me volví a dormir. Más tarde, cuando llegó la bibliotecaria, la Señorita Hudson, encendió el ordenador y yo salí de mi pequeño escondrijo para empezar el día. Cogí mi bata y me dirigí hacia los servicios me lavé la cara y me fui a desayunar. Mmmm, un delicioso trozo de pan con queso de cabra me esperaba en la pequeña mesa-portalápices. Después de terminar mi trozo de queso me fui a la zona infantil. Yo sé leer, pero lo de leer libros más grandes que yo, no me gusta. Prefiero los libros de niños pequeños, que no cuestan leer, porque tienen las letras del tamaño de mi cabeza. Me cogí un libro que se llamaba: "¡Todo el mundo va!" ¡Qué final tan inesperado. Después, el señor Clapton, el novio de la señorita Hudson, la recogió para ir a comer. ¡Por fin estaba sola de nuevo! Corrí hasta llegar a la sección de libros de viajes. Cada día visitaba un país, sin moverme de mi casa. Acabé de leer el libro a las cinco, hora en la que la señorita Hudson tendría que abrir, pero en su lugar abrió una señora mayor. Llevaba un cartel en el bolsillo de la camisa. Para leerlo me puse mis gafas y vi que ponía: Señora Doyle. Bibliotecaria de sustitución. ¿Sustitución? ¿Qué era eso? Para saberlo, corrí hasta la estantería dónde están todos los diccionarios. Cogí uno y busqué. S, su, sus... ahí estaba, sustitución. Leí en voz baja la definición: Acción y efecto de sustituir. ¿Pero qué era sustituir? Encontré sustituir: Poner a algo o alguien en lugar de una persona o una cosa. Entonces...la señorita Hudson debe estar enferma y la señora Doyle la sustituye. A las seis llegó una niña con un montón de libros para devolver.
-Hola.
-Hola pequeña. ¿Te has leído todos esos libros?
-Sí. ¿Dónde está la señorita Hudson?
-Está de viaje, pero yo la sustituyo, si te puedo ayudar yo.
-No, da igual. Aquí tiene sus libros.
La niña se fue corriendo y parecía muy triste, al igual que la Señora Doyle. Decía:"¿Por qué seré de sustitución y no una bibliotecaria más, a la que todos los niños quieren?" Me dió mucha pena. A las ocho y media, la señora Doyle se iba a ir y grité, con tadas mis fuerzas: ¡¡Espereeee!! ¡¡Espereeeeeeee!! Parecía que no me oía, así que me apresuré a llegar hasta ella y cuando llegué, le tiré del pantalón. gritó, a la vez que corría hasta el mostrador y se subía a él.
-Un...un...ratón.
-Una ratona, si no le importa.
-¡Y habla! ¡Esto debe ser una alucinación!-Dijo la mujer, frotandose los ojos.
-No, soy de verdad, me llamo Abie, Abie Pérez. Mi primo es español, Ratón Pérez.
-Yo... yo soy... la señora Doyle.
-Ya lo sé, lo he leído de su cartel.
-¿Sa-sabes leer?
-Sí, claro. Vivo aquí desde que tenía un mes.
-¿Y qué quieres de mí?
-Sólo quería decirte que aunque los niños no te digan que te quieren, poco a poco te irán cogiendo cariño y cuando vuelva la señorita Hudson, se sentirán muy mal porque usted se ha ido.
-Sí, supongo que tienes razón.
-¿Le puedo pedir un favor?
-Sí, claro, por supuesto-En ese momento se bajó del mostrador, ya no me tenía tanto miedo-. Tú dirás.
-¿Ves esa sección? ¿La de libros de cocina?
-Sí, la veo.
-Bien, esa es mi cama. Lo que pasa es que cuando llega la limpiadora, todos días, los ojea, y me asusto.
-¿Y qué quieres que yo haga?
-Que me proteja, además he pensado cómo.
-¿Cómo?
-Vaya a la papelera y coja una caja.
Ella, muy obediente, fue.
-Vale, ahora, cójame.
-¿Qué te coja?
-Sí venga.
Ella, aunque con cara de asco, me cogió.
-Vamos a la sección de cocina.
Cuando llegamos, me dejó en una valda.
-Ahora busque el libro "Soufflés para inexpertos".
-Aquí está.
-Lléveme hasta él.
Me subió y yo aparté el libro.
-Ponga la caja al fondo, por favor. Y ábrala.
-Vale.
Lo hizo.
-Ahora, por favor, métame.
-Vale.
-¡No me cierre, que mañana no puedo salir!
-Perdona.
-Muchas gracias, señora Doyle. A partir de ahora, esta será mi casa, puede venir a tomar un té cuando quiera.
-Con mucho gusto. Hasta mañana, Abie.
-Adiós.
Y así es como ha sido mi día, el día en el que he conocido a la Señora Doyle, mi salvadora y mi cuidadora, espero que por mucho tiempo, que la señorita Hudson se merece unas largas vacaciones.
ABIE PÉREZ
domingo, 8 de agosto de 2010
LA NOCHE DE LOS JUEVES
Clara y Alejandro estaban cogiendo algunas bolsas de aperitivos y patatas. Mientras, Elisa preparaba su habitación para la velada de esa noche. Era casi una tradición: los padres de los chicos libraban y se iban a cenar todos los jueves. Clara, la mayor, tenía que cuidar de los mellizos, dos años mas pequeños que ella. En vez de ver una peli o pedir una pizza, se reunían en una habitación, hablaban de sus cosas, y veían la pelicula y pedían la pizza desde allí. Dormían los tres juntos y cuando se levantaban, volvían a su vida normal. "Es bueno que un día a la semana dejemos de pelearnos y nos reunamos juntos como si fueramos amigos." Decía siempre Elisa. Sus reuniones, como las llamaban ellos, permanecían en secreto. Habían hecho unas normas el primer día que se reunieron.
"Regla Nº1 Quien diga algo sobre estas reuniones SECRETAS, se le corta un dedo. (No, es broma, pero no se puede decir)"
Esa noche, a las nueve, su padres se fueron a la inauguración de Marísquería El pueblo Donde va el famoseo, como decían los anuncios de la televisión. En cuanto se fueron, Alejandro y Clara fueron a la habitación de Elisa. Ella había puesto una manta de cuadros de colores en el centro de la habitación. Encima de la manta había colocado unos cuencos y en el centro, una vela que iluminaba toda a habitación.
-Ten cuidado con la vela-Advirtió Clara.-no se vaya a caer y la liemos.
-Ten cuidado con la vela-Advirtió Clara.-no se vaya a caer y la liemos.
-Tranquila, la apago y voy a buscar unas linternas.
Con la vela apagada y las linternas en las manos, empezó la reunión.
-Doy por inaugurada-Dijo Elisa, solemnemente.-la noche de los jueves.¿Quién quiere empezar?
-Yo.-Dijo Clara, levantando la mano.- Alejandro, ¿sigues con Lara?
-¡Oye, que tienes que contar tus problemas, no sacar los míos!-Protestó Alejandro.
-Da igual, puede contar lo que quiera, lo pone en la Regla Nº5.-Contestó Elisa, señalando con una mano una cartulina que sosotenía con la otra.-¡Contesta!
-Vale, bueno... No, no sigo con Lara, ¿contentas?
-¿¡Qué!?-Exclamaron las dos, aunque ninguna de las dos lo sentía por Lara. Ellas creían que su hermano había hecho lo mejor. Lara era muy prepotente, capaz de pisar a cualquiera por conseguir cualquier cosa. Un rumor que había por el Instituo era que había vendido a su hámster para comprarse un vestido rosa (el único color que había en su armario).-¡Pero si llevais un montón de tiempo juntos!-"Por desgracia".
-Pues por eso mismo, porque ya no nos gustamos. Seguimos siendo amigos, no os preocupeis.-"Qué bien, qué alegría que seguís siendo amigos"
-Pues vaya-Contestó Elisa, cruzándose de brazos y mirando hacia el suelo.
-No estés triste, Elisa-Le consoló Clara, poniéndole un brazo sobre sus hombros y mirándola de forma que le dijo: "Alégrate, que que tu hermano deje a Lara no pasa todos los días".
-No estoy triste por ellos, pero esque el ya ha tenido novia, tú lo tienes ahora...-Se dio cuenta de su error y se tapó la boca.
-¡Calla!
-Lo siento.
-¡Tienes novio! Lo sabía. Le vas a romper el corazón al pobre Roberto.-Él sabía que también había metido la pata y se tapó la boca.
-¿¡Qué!? ¿Qué le gusto a Roberto?
Roberto era el mejor amigo de Alejandro. Era feo y se pasaba las horas muertas jugando al ordenador, a los marcianitos, para ser exactos.
-Bueno, cambiemos de tema-Dijo Elisa, intentado llevar las aguas a su cauce-.La profe de Dibujo es una pesada, no me deja pintar tranquila...
Siguieron hablando hasta las doce, cuando se acostaron, todos en la misma cama. A la mañana siguiente la primera en despertarse fue Clara, que despertó a sus hermanos.
-¿Por qué te despiertas tan pronto-Preguntó Elisa, frotándose los ojos y mirando el despetador de ranita que había en el escritorio-? Son las siete y media.
-Porque es viernes-Contestó Clara
-¿Qué pasa los viernes?
-Nada, solo que no es sábado ni domingo.
-¿Y?
-Pues que los viernes y los sábados te vas de fiesta y al día siguiente te levantas tarde.
-Venga chicos-era la madre, desde la puerta.-hora de levantarse. No sé por qué dormís los tres juntos, teneis que estar muertos de calor...
-Cosas nuestras, mamá.
Se levantaron e hicieron la cama, desayunaron y cogieron sus mochilas. Dieron un beso a sus padres y fueron al Instituto. Al llegar, cada uno se fue con sus amigos: Clara, con Raquel y Sandra; Alejandro con Roberto y Manel; Elisa con Carol y Vicky.
jueves, 5 de agosto de 2010
LA MISTERIOSA MUJER DE LA HAMACA II
Carmen creyó que lo mejor sería ir a preguntarle el por qué de todas sus preguntas, aunque la señora, que era un tanto remirada, tal vez contestaría a sus preguntas con un "¡Y a ti que te importa!" o "Métete en tus asuntos". Carmen tendía a confier demasiado en la gente, que a veces "le hacía pillarse los dedos con la puerta"como solía decir Estela. Pero Carmen esperaba que esta vez fuera diferente. Esperaba que Isabel le diera explicaiones para sus interrogantes, y esperaba que tal vez, fuera una buena persona. Estaba segura que si lo que iba a hacer se lo contaba a Estela, le diría que estaba loca, casi tanto o más que a la que le iba a preguntar. Pero eso a Carmen no le importaba. Salió a la zona común, donde Elsa y Lara, dos hermanas gemelas de la misma edad que Carmen la esperaban para jugar al Mayorvolley, un juego que ellas mismas habian inventado.
-Id jugando vosotras, ahora voy, no me importa, os pegaré una paliza igualmente. -Dijo Carmen a la chicas, entrando en la casa de Isabel y guiñándoles un ojo.
-Vale.-Contestó Lara. Después le preguntó a su hermana.-¿Qué hace Carmen entrando en casa de la loca?
-No lo sé. A lo mejor va a pedirle sal.
-Y de paso juegan a las cartas. Parece mentira las notas que sacas y lo tonta que eres. ¡Qué es la loca!-Contestó Lara, poniendo más énfasis en la última frase.
-¡Mejor sacar buenas notas y ser tonta que ser tonta y no sacer buenas notas como haces tú!
-¡Te he dicho mil veces que no digas eso aquí, pedazo de tonta!
-¡Tonta lo serás tú!
Y empezaron a pelearse.
Mientras tanto, Carmen entró en el jardía trasero de Isabel. Oía gritos y algunos quejidos como "¡Ay!", "¡Para!" o "¡Me has hecho daño!", dando paso a llantos. Golpeó la cristalera que daba paso a un gran salón. Nadie la abrió, pero escuchó un lejano "¡Adelante, está abierto!" como
respuesta. Entró y se quedo inmóvil al ver el gran salón, en el que cabrían dos salones como el de Carmen. La casa por fuera parecía igual que todas las demás de la Urbanización La Orquídea. Luego oyó unos pasos que se acercaban a la sala donde estaba ella.
-Hola Isabel, siento molestarla.-De cerca, Isabel aparentaba muchos más años que desde lejos. Llevaba el pelo teñido de rubio, el mismo rubio que usaba su abuela, seguramente se habían peinado en la misma peluquería, la única del pueblo. La mujer era regordeta, bajita y llevaba los labios pintados de rosa claro.
-Tú dirás, Carmen. Siéntate. ¿Quieres tomar algo, un refresco, tal vez?
-No, gracias. Tal vez me llame cotilla y entrometida pero hay una pregunta, mejor dicho varias, que me llevan rondando la cabeza...
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